“¡Tenía que ser Montoya del 8!”

El a veces criticado por malos rendimientos y errores inocentes está madurando. Jugó un partidazo y metió el golazo de lejos, a puro empeine.

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Chacho dijo en una entrevista a La Capital que está convencido que “Montoya es el mejor jugador del país en su posición”. Además de hacer el gol de la victoria con un exquisito y potente empeine que mandó la pelota por arriba de Armani desde 25 metros, el Chaque volvió a jugar otro gran partido, como el anterior frente a Gremio.

Una vez concretada la ventaja, empezó el partido. El elenco de Rueda dominó el primer tiempo. Atlético Nacional dispuso un equipo distinto al que se manejaba en la previa. Jugó con un líbero (defensor más atrasado), cuatro defensores, dos volantes de contención, dos de creación y un solo delantero. Esa formación le permitió mucha tenencia de balón y defensa. A partir de una sólida defensa, la visita avanzaba a toque corto y paso firme.

A pesar del dominio y del toqueteo, Central no perdió la calma ni la concentración. El dueño del manual de “cómo jugar de 5”, Damián Musto, volvió a hacer otro gran partido sosteniendo la mitad de la cancha casi en soledad. Con la temprana lesión de Pinola entró otro gladiador de la defensa, Pablo Álvarez.

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El 3 Canaya salvó a Central tres veces. La de la foto fue la más significativa, pero después tuvo dos en las que pareció un arquero más pero adelantado. No las atajó con la mano, pero sí metiendo todo el físico en el camino que quería hacer la pelota hacia el arco de Sosa.

Mientras Atlético la tenía, los rapiditos de Central, Cervi, Montoya y Fernández, esperaban el momento de salir de contragolpe a toda velocidad. En la última jugada del primer tiempo sucedió que el autor del gol cazó una pelota en la mitad y puso quinta a fondo. Se la cedió a Herrera que quiso hacerle un centro a Ruben. La pelota rozó en un defensor pero Armani la salvó.

El segundo tiempo fue distinto

El juego de toques propuesto en el primer tiempo por el equipo de Rueda es difícil de mantener, requiere de mucho desmarque y desgaste. Además no fue perfecto, porque Central casi lo liquidó de contra.

Por eso la visita también quiso cambiar. En el correr del complemento, sacó a Felipe Aguilar (defensor) y a Sebastián Pérez (volante de contención) y mandó en sus lugares a Marlos Moreno y Andrés Ibargüren, dos delanteros. Las modificaciones posicionales dejaron en claro que la tenencia y la defensa ya no importaban tanto, quisieron ser más verticales y ofensivos. En definitiva Rueda dispuso un segundo tiempo “de igual a igual”.

Lo que no tuvo en cuenta el DT de la visita, es que con la salida de un volante y un defensor, Cervi encontró más espacios y entró más en juego. Encima estuvo más rápido que todos los de camiseta verde y blanca. Las jugadas del que se despidió del Gigante fueron imparables durante toda la noche. Chuky generó muchas faltas y el árbitro Sandro Ricci lo cuidó poco, porque cuando le pegaron fue leve con las tarjetas.

Central estuvo muy cerca de ampliar la diferencia en varias ocasiones: la triple atajada de Armani, el palo de Herrera y en una de las últimas jugadas del partido que Cervi se metió por el costado del área grande. Atlético Nacional estuvo cerca sólo una vez, en una jugada que Sosa pudo rebotarla hacia afuera del área.

En síntesis, Central fue superior a Atlético Nacional. Metió un gol, lo aguantó muy bien y después generó las situaciones más claras para marcar otro. A pesar de que 1-0 parece poco para ir a Colombia, “Lo importante era ganar sin que nos conviertan, y se logró” dijo Chacho en conferencia.

 

Por: Charco.