Pinola: “Nunca doy por perdida una pelota”

El experimentado Javier Pinola brindó una nota a Ovación: “Iré sin prisa pero sin pausa. Me mentalizo para estar entre cuatro y seis meses afuera como indicaron los médicos. Aunque eso no marca que pararé ni aceleraré los tiempos, pero no veo la hora de volver a jugar. Asimilé la lesión, pero no todo lo que me perdí. No es muy fácil de digerir. Estábamos jugando algo lindo e importante con Central como los cuartos de final de la Copa Libertadores y luego estaba la chance de la selección.”

  —¿Cómo va la recuperación?

—Muy bien. La verdad es que poco a poco vamos avanzando y eso es lo importante. El hecho de estar ya trabajando junto a los kinesiólogos es importante porque estaba preocupado en su momento. Es que quería ver dónde y cómo estaba parado tras la operación. Por suerte estoy mejor y sé en qué cosas puedo avanzar y en cuáles no.

  —¿Tuviste miedo o qué cosas pasaron por tu cabeza cuando te enteraste que debías pasar por el quirófano?

—Miedo nunca sentí. Sí me pegó el bajón desde el punto de vista que me iba a perder muchas cosas lindas. También que iba a estar mucho tiempo parado y que tenía que operarme porque no me quedaba otra. Pero sinceramente traté en la mayor parte del tiempo de pensar en positivo. Sobre todo porque lo que me pasó no se podía modificar. Ya está. Sólo pienso y deseo que salga todo bien de ahora en más.

  —¿Y cómo asimilaste el golpe de que te perdías la Copa América porque ibas a estar en la lista definitiva?

—Fue un golpe duro. En realidad no sólo fue eso, sino que tampoco pude estar en un momento tan lindo para el club y el grupo como en los cuartos de final de la Copa Libertadores. Era una etapa muy linda para todos. Y esta lesión me dejó afuera de todo. No sólo de la Copa América. Sinceramente fue doloroso ver truncado el sueño de ir con la selección a Estados Unidos, como también el hecho de ver al equipo desde mi casa.

—¿Entonces ya digeriste todo lo que perdiste a nivel selección y equipo?

—No. Asimilé la lesión, pero no todo esto que me perdí. No es fácil de digerir. Sigo teniendo dolor y bronca por todo lo que pasó. Si bien soy fuerte mentalmente y trato de ver siempre el lado positivo de las cosas en todo momento, también es verdad que por ahí me agarra el bajón o el mal humor por estar pasando por esta situación. Lo digo esencialmente por lo que me perdí, estoy perdiendo y encima todo lo que me falta para volver a hacer una vida normal como deportista.

—¿Esa impotencia está vinculada a la maduración, a la experiencia, ya que cuando el jugador es joven se lo toma de otra manera?

—Cada uno es de manera particular. De mi parte sólo puedo decirte que siempre fui ansioso y tomo todo de la misma manera. Pasa que por ahí, al estar así, uno intenta estar bien por el simple hecho de que no queda otra o no podés estar mal todo el día. Pero la ansiedad siempre está presente. Incluso, creo, debe ser peor ahora. Sobre todo porque estoy cómodo acá, es decir en el club, como también quería dar una mano al equipo en un momento bárbaro a nivel deportivo. Nos estábamos jugando algo muy lindo para todos. A eso hay que agregarle que ahora, al andar con muletas o dependiendo de la familia para moverme, me molesta muchísimo.

  —¿Y cómo hacés para manejar la ansiedad?

—Y, trato de plantearme objetivos cortos. Lógicamente quiero jugar ya, pero no puedo, esa es la realidad. Y es ahí donde hago hincapié, en ir despacio y esperando el momento para pisar bien. No sé cómo haré para seguir manejándola, pero algo haré o se me ocurrirá. Lo que tengo claro es que iré sin prisa pero sin pausa.

—¿Es mejor o peor que no haya fútbol, ya que si hay actividad por ahí es más llevadera la recuperación?

—Por un lado es mejor que haya terminado la competencia porque le ganaré un mes a la recuperación. Y por otro lado sé que estar en el día a día con los compañeros ayuda mucho. Por eso, cuando arranque la pretemporada espero poder estar en el plantel haciendo mis cosas, más allá de que si tengo que hacer doble turno lo haré con gusto. Vamos a ver cómo sigue esto. Pero lo importante es que estoy bien, más allá de que me perdí muchas cosas linda a nivel deportivo, y eso aún me duele.

—¿Volviste a ver la jugada de la lesión?

—Sí, la volví a ver y no tengo dudas de que iría de la misma forma si tengo que hacerlo cuando vuelva a las canchas. Es mi forma de ser. Nunca doy por perdida una pelota. Me es indistinto en qué minuto sea. Voy siempre así y por eso lo haré cuando tenga que volver. Lo que pasó fue una desgracia y hay que asumirla. Pero no voy a dudar jamás de ir fuerte.

  —¿Lo llamaste a Coudet para convencerlo antes de que acepte seguir?

—Sí, hablamos. Le dije lo que opinaba porque me parecía justo, nada más. Por eso es una alegría enorme que se haya quedado.

—¿Qué te genera cuando ves que quiere traer a Demichelis u otros nombres que pueden potenciar al grupo?

—Ahora que tengo tiempo leo y escucho todo. La verdad es que si llegan a venir esos nombres que se mencionan será importantísimo. Lo que sí, y no se negocia, es que hay un grupo bárbaro y queremos seguir con eso, es decir tirando todos para el mismo lado y con la vista en un objetivo. Pero sí, sería importante porque nutriría al plantel con más calidad.

Coudet pidió que la gente los exija más porque la vara está muy alta. ¿Coincidís?

—Seguro. El próximo semestre jugaremos prácticamente un solo torneo porque la Copa Argentina se disputa con más tiempo entre fase y fase. Será a todo o nada. Vamos a prepararnos para coronarlo con algo.

Pinola

  —¿En qué momento sentís que no te bancan o que los ponés de malhumor por así decirlo (en referencia a su hogar)?

  — Cuando trato de ayudar en algo de la casa o quiero jugar con los chicos y no puedo en determinados juegos, ja. Quiero hacer cosas diferentes, pero la realidad es que no puedo.

  —¿Y los chicos qué te dicen, porque por un lado te disfrutan más tiempo pero por otro no pueden andar mucho o ir a lugares por esta lesión?

  —Lo único que me salva es que siguen con sus actividades normales y eso los tiene bastante ocupados. Pero sé muy bien que tratan de disfrutar cada momento que estamos juntos porque me lo demuestran de diversas formas. Por ejemplo nos enganchamos en la play o les ayudo a hacer las tareas, que cuando entreno no puedo hacerlo, y es algo que nos hace bien a todos los padres. Por ahí estas cosas son las que uno valora cuando te toca pasar por una lesión de larga recuperación. Si bien disfrutamos de tantas cosas con esta profesión, también es verdad que nos privamos y perdemos de muchísimas más. Por ejemplo, el hecho de estar más tiempo junto a ellos. Por eso trato de ayudarlos e involucrarme con lo que habitualmente hace mi esposa.

  —Hablando de tu señora, ¿debe tener más trabajo ahora?

  —Sí, es así. Además de los chicos y la casa me tiene que ayudar y bancar también a mí. Más cuando me pongo un poco insoportable. Ojo que para mí no es cómodo porque estoy acostumbrado a ser independiente. Y con esto es como que me genera algo porque sé que soy como una carga más, en el buen sentido de la palabra.

POR:  Ovación