Paternidad auriazul

Como cada vez que se da a conocer oficialmente el fixture de un campeonato, lo primero en lo que se posan los ojos de cada hincha es en el clásico. A mediados de agosto los dirigentes de la Superliga en conjunto con la AFA confirmaron los días y horarios de las primeras 12 fechas, y casualmente para esa última jornada estaba estipulado el cruce contra Nob.

Al principio ese partido estaba programado para disputarse en el Parque Independencia, sin embargo con el correr de las horas eso cambió y finalmente se programó para el sábado 9 de diciembre desde las 16:00hs en el Gigante de Arroyito. Pero todavía quedaban más cambios, es que por pedido de la seguridad se terminó jugando el domingo 10 desde las 17:00hs.

Y una vez más, el clásico se tiñó de azul y amarillo. Rosario Central cerró un magro 2017 con la alegría de haber estirado aún más la paternidad con el rival de toda la vida. Ya con Leo Fernández en el banco, el Canalla venía de ganarle a Talleres y Boca, pero había perdido a Fernando Zampedri, quien llegó a propósito a la quinta amarilla contra el Xeneize para limpiarse con Independiente y llegar sin problemas al clásico, y la postergación del choque con el Rojo lo privó del partido más importante del año.

A pesar de eso, Germán Herrera fue el elegido por Fernández para suplirlo y vaya sí lo hizo bien. Apenas dos minutos habían pasado del pitazo inicial de Pitana, cuando tras un córner de Leonardo Gil se elevó fácilmente y dejando su marca atrás provocó la algarabía en las cuatro tribunas luego de que su cabezazo terminara con la pelota ingresando contra un rincón del arco defendido por Pocernjic.

Un gol de otro partido, pero gol al fin, de esos que te cambian los planes desde el vestuario, y que le dio a Rosario Central la tranquilidad para manejar los tiempos y saber como proteger la ventaja. Sin atosigar al rival pero sin pasar sobresaltos, las acciones se tornaron friccionadas, con poco tiempo neto de juego y muchos cortes por algunas infracciones duras que ameritaban advertencia o tarjeta, pero también por un endeble arbitraje de Pitana.

Lo concreto es que la ciudad se volvió a vestir de azul y amarillo, el Gigante de Arroyito se vio colmado y eclipsado por el enorme telón desplegado desde las cuatro gradas, y el gol de Herrera sirvió para estirar la ventaja sobre el rojinegro y cerrar el año de la mejor manera posible.

Síntesis del partido

▪️Formación de Central: Ledesma; Ferrari, Tobio, Martínez, Fernández; Camacho, González, Gil, Carrizo; Herrera y Ruben.

▪️Formación de Nob: Pocernjic; San Román, Bianchi, Varela, Ferroni; Rivero, Sills; Torres, Sarmiento, Figueroa; Leal.

▪️Gol: Herrera, 2’PT (RC)

▪️Cambios: Fértoli por Figueroa (46′), Coscia por Herrera (57′), Guevgeozián por Torres (68′), Valenzuela por Ferroni (75′), Lovera por Carrizo (85′) y Pereyra por Gil (89′).

▪️Árbitro: Néstor Pitana