No diga gol, diga Kempes

Un día como hoy pero de 1995 Rosario Central le propinaba una nueva humillación a Newell’s, cuando el histórico Mario Alberto Kempes, rumbo a los 41 años, marcaba el gol de la victoria en un amistoso en el que se homenajeó al delantero y que fue suspendido por incidentes provocados por la hinchada pechifresca.

En la noche de verano del 8 de febrero de 1995, la dirigencia del Canalla había decidido realizarle un homenaje a un ídolo de la casa como Mario Alberto Kempes, por lo tanto se organizó un amistoso contra el clásico de toda la vida en el Gigante de Arroyito. Si bien la idea al principio era que el Matador jugara unos minutos, Pedro Marchetta (DT en aquel momento) decidió ponerlo desde el arranque. Kempes, al igual que en su época como jugador de Rosario Central, lució la camiseta Nº 11, rememorando en las retinas de los hinchas los gloriosos días del Matador con la auriazul y sus 94 goles en 123 partidos. 

Iban 23 minutos del primer tiempo cuando Mario Alberto peinó la pelota que al traspasar la línea del arco provocó el delirio de las miles de almas presentes y el festejo alocado de sus compañeros en el campo de juego y en el banco de suplentes. El segundo tiempo no se pudo disputar debido a que el público de Newell’s, fiel a su historia, decidió abandonar tirándoles cosas a los jugadores cuando volvían al campo, un proyectil impactó en Balbis y el árbitro Ángel Sánchez le puso punto final a un encuentro que quedó y quedará en la historia del fútbol rosarino y mundial.

Formación de Central: Abbondanzieri; Ordoñez, Balbis, Lussenhoff, Jara; Molina, Palma, Sánchez, Fernández; Scotto y Kempes.