“Los pibes” ganaron y jugaron un buen partido

Superaron por 3-1 a Independiente Athletic Club de Chañar Ladeado y pasaron a cuartos de final, donde disputarán el clásico rosarino.

pasaron a cuartos de final, donde disputarán el clásico rosarino. Un 5 con olfato. Marcó dos de los tres goles del canaya (Foto: Sitio Oficial).
Un 5 con olfato. Marcó dos de los tres goles del canaya (Foto: Sitio Oficial).

El equipo de Leo Fernández ganó porque jugó mejor al fútbol que el rival. Tuvo en la cancha mejores individualidades y mejor juego en equipo. Maxi González, Da Campo, Mansilla, Protti y Coscia se destacaron. El rodaje futbolístico que traen en Central, se notó ante un club de menor envergadura.

El partido empezó muy trabado, con muchas ganas de parte de los jugadores de ambos equipos, pero sin juego asociado entre los de la misma camiseta. Central consiguió el primer gol después de un tiro de esquina de Banega. Alfani ganó en el primer palo y Maxi González capturó el rebote que dio el arquero rival Lautaro Arzuaga.

Después de la pronta apertura del marcador, el canaya empezó a monopolizar la pelota y a hacerse dueño del partido. El segundo llegó algunos minutos después. Protti ejecutó un tiro libre que dio en el palo, y el joven Agustín Coscia utilizó su instinto goleador para capturar el rebote; 2-0 para los locales.

El arteaguense Protti, el que más minutos en primera sumaba en ese equipo, se calzó la 10 y jugó como tal. Coscia fue el delantero más adelantado e Ijiel el que se tiraba un poquito atrás para recibir el pase de los medios.

A los 37’ de la primera parte, a lo ‘diez’, Protti le puso la pelota en la cabeza a Maxi González que llegó al área en una jugada de ataque común. El flaco número 5 se la mandó de un testazo abajo a la derecha de Arzuaga, inatajable, 3-0.

Además de los goles, se pueden destacar actuaciones. El muy buen partido de Da Campo no es para tomarlo como si nada. A pesar de que sea un temprano partido de Copa Santa Fe, el flaco que jugó con la 8 no se pareció en nada al tibio juvenil que Chacho mandó a la cancha para jugar contra Quilmes. Ayer jugó con nivel de primera división. Rápido, participativo, con cambio de ritmo y toque rápido. Cuando no le llegó, se movió de sector para buscarla.

Un buen debut fue el de Matías Mansilla. El rubio jugó de 5 tapón, a lo Musto, con la camiseta número 7 en la espalda y la cinta de capitán en el brazo derecho. Demostró en 90 minutos ser un volante de contención de distribución rápida y buen quite. Apoyó siempre a los volantes que no tenían salida para adelante y se animó a patear al arco. Además, fue la voz de mando del equipo. Siempre cerca de las decisiones del árbitro y ordenando a la defensa.

Otro debutante que hizo un gran partido con gol incluído fue Agustín Coscia. El pibe categoría 97 que se encuentra quinto en la tabla de goleadores de las inferiores de Central y tiene grandes chances de superar a Marcos Figueroa. Ayer luchó físicamente contra todos los de rojo, blanco y negro. Se bancó topetazos y patadas, ganó algunas veces de arriba, pero la mayoría de duelos fueron con la pelota por el suelo, en donde se encontró más cómodo para aguantarla y pivotear.

El resto de los jugadores cumplieron muy bien con sus tareas, pero no sobresalieron como estos últimos descriptos. En el principio del partido se complicaron un poco para salir jugando, encima el equipo de “tino” Ribonetto dispuso una presión alta que incomodaba. Con el correr del tiempo se fueron acomodando en el partido y lograron más soltura y precisión en los pases.

El arquero fue Jeremías Ledesma. No tuvo una tarde muy agitada pero en las que le sonó el teléfono atendió casi siempre, salvo en el gol, en donde Ignacio Sánchez la colocó muy bien lejos del alcance del guardameta canaya.

Buena actuación del equipo de Leonardo Fernández. En cuartos de final deberá afrontar el Clásico Rosarino contra un elenco futbolístico que demostró en su partido de octavos una actuación de mucho menos performance que la del Canaya. Pero como dice el dicho, ‘los clásicos son partidos aparte’ y a los partidos hay que ganarlos en la cancha.

Por Charco.