La figura fue el equipo

Rosario Central inició el campeonato a pura victoria, como el año pasado. Le ganó anoche 2 a 0 al Rojo de Avellaneda en su cancha, y rompió una racha de 14 años sin ganar en ese estadio.

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Le llegó el momento. Jonás Aguirre marcó el primer gol para Central en un torneo.

 

Central no para de sorprender. Todos los equipos argentinos saben que los de Coudet se plantan a jugar de locales en cualquier cancha. No obstante ayer el panorama venía un tanto complicado. Varios titulares menos, enfrente un rival y una cancha difícil, y el canaya con equipo no confirmado hasta los últimos minutos previos.

Salió a la cancha un poco impreciso, con algunos yerros del Tucu Salazar. Pero a medida que fueron pasando los minutos se fue acomodando en el césped del Libertadores de América. Y empezó a tocar, a hacerse dueño de la pelota y del ritmo de juego. No se desesperó para ir adelante. Había un solo punta y hacía nada más que 72 horas que todos habían hecho un gran esfuerzo físico en otro partido.

Central transpiraba tranquilidad y tenía en claro que no tenía que dejar que tengan la pelota los hábiles de Martín Benítez, Aquino o Rigoni. Entonces se defendió como sabe, teniéndola y cuidándola. Esa es una defensa de doble filo. Porque te haces amigo, entras en confianza y vas avanzando mientras el rival mira cómo la tocas y escucha como su gente presiona para conseguir una victoria en casa.

Parecía difícil, de antemano, reemplazar a Nery Domínguez. Se reconoce su rendimiento en el proceso de maduración de este equipo, pero no se extraña porque Musto te hace olvidar hasta al mejor amor. Te lo hace olvidar porque corre y mete como una fiera. Quita la pelota como si nada fuera.  Anoche se sacó un rival de encima con un enganche de taco que sacó de su galera.

Colman está siendo ese que describió el Chacho cuando lo trajo. Ese jugador exquisito que muchos equipos querían traer y que todos se sorprendieron cuando vino a Central. Parece que el radar de velocidad lo agarró corriendo más rápido de lo permitido en la salida del segundo gol. Le faltaba eso, emparejar la velocidad que tiene en su cabeza con la de sus piernas.

Hasta Jony Aguirre, que es uno de los que más dudas genera, fue una figura importante. Hizo un golazo. ¡Y se arriesgó a no dársela a su compañero que estaba sólo! ¿Y Ruben?, ¿y Lo Celso? Miraban a éste Central desde el banco. Son de los mejores, y en la previa ya se los extrañaba. Pero una vez que Baliño pitó hubo que echarlos de menos y apoyar a quienes estaban.

Cervi puso su velocidad, su técnica individual y su sacrificio para volver, aunque no sea propio de quien lleve el 10 en la espalda. UN SOLO DELANTERO!? Larrondo cumplió por dos. Hizo de Marco y de Marcelo. Pivoteó y la metió por segundo partido consecutivo. Además de parecerse físicamente se está asemejando bastante al Mago Sueco ‘de la redonda’ que juega en Francia.

La gran actuación colectiva no fue solo la tarea de los de arriba. Siempre la defensa es el punto de partida. Salazar, Álvarez, Pinola y Donatti se pelean para ver quien jugó mejor. El flaco fue el más firme, la muralla. El pelado atendió siempre que lo necesitaron. Entre ellos anularon a Denis. El tucu fue el despegue, la proyección y la velocidad, y Pablo Álvarez fue el habilidoso, ganó muchas pelotas barriendo además.

Central ganó. Nueve puntos sobre nueve disputados y está mirando a toda la Zona 1 desde arriba. Hizo su mejor partido sin sus (apenas) mejores jugadores. Le quitó la pelota y las ilusiones al rival. Demostró una vez más que sin los goles de Ruben gana igual. Volvieron a llegarle muy poco, solo una situación clara que el palo se encargó de salvar. Jugaron todos bien e hicieron sus méritos. Por eso la figura no tiene nombre ni apellido. La figura fue el equipo.

Por: Franco Vidal.