El primer campeón del interior

En una nueva entrega de Historia Canalla llega el turno de recordar al primer campeón del interior del fútbol argentino. En 1971, Rosario Cetnral se consagraba como Campeón Nacional y marcaba un punto de inflexión en el fútbol local. Lo consiguió tras el subcampeonato del año anterior, cuando había caído en una polémica final con Boca Juniors en donde los hinchas rivales invadieron el campo de juego y el árbitro dio por finalizado el encuentro cinco minutos antes.

Con 28 equipos participantes, existieron dos zonas con igual cantidad de clubes. El canalla compartía la suya con equipos como San Lorenzo, Boca, Velez, Estudiantes, Racing, Chacarita entre los más destacados. Quien dirigía la batuta auriazul era Ángel Labruna y contaba con Menutti, Pascuttini, Landucci, Fanesi, González, Mario Killer, Bóveda, Aimar, Aldo Pedro Poy, Colman y Gramajo como los jugadores más importantes del plantel con un Zavagno que también fue clave.

El 9 de Octubre fue la fecha del debut y le propinó una contundente goleada a San Martín de Tucumán, fue un 5-1 con doblete de Gramajo, Colman, Poy y González. A los pocos días fue a Santiago del Estero en donde venció a Central Córdoba 1-0 con anotación de Landucci. Recibió en el Gigante al pincha y lo limpió por 2-0 (Landucci y Gramajo). La seguidilla ganadora encontraría su freno en Mendoza, tras empatar sin goles ante Gimnasia pero recuperó su andar ganador con dos victorias seguidas; 2-0 a Huracán de Bahía Blanca con doblete de Gramajo y un 1-0 anotado por Landucci a Guaraní Antonio Franco.

Sopresivamente cayó derrotado en cancha de San Lorenzo por un holgado 5-1 (Villagra) en lo que significó un golpe de realidad al andar arrollador del conjunto auriazul. Luego de ese partido, una huelga de jugadores profesionales dejó a la AFA en la obligación de determinar que los partidos siguientes se jueguen con juveniles. Ni lerdo ni perezoso, Labruna llamó a Carlos Timoteo Griguol quien se encargaba de las divisiones inferiores del Club Atlético Rosario Central y lo puso al mando del timón ya que conocía a los pibes canallas. Y Timoteo no falló, metió tres triunfazos al hilo que terminaron de consolidar el camino auriazul. Venció 4-2 a Racing con goles de doblete de Zavagno, Astegiano y Arias; 2-1 a Vélez con goles de Rodríguez y otro en contra y apabulló a Boca Juniors por 6-2 (doblete Zavagno, doblete de Astegiano, Aricó y Rodríguez).

La vuelta de los profesionales coincidió con el clásico interzonal, en donde Central empata sin goles ante los pechugas frescos. Luego visita a Atlanta para vencerlo 3-1 (Gramajo, Landucci y Zavagno), un nuevo empate en 0 contra Colón y una derrota ante Chacarita por la mínima. El canalla clasifica punteando su zona con 21 puntos junto a San Lorenzo que sumó 20 y dejó a Boca afuera por un gol de diferencia.

La semifinal era ante su clásico lugar, hoy devenido en partido lugareño. Al jugarse a eliminación simple, el reglamento disponía la neutralidad del campo de juego. El partido en lugar neutral, se lo llevó al Monumental de Núñez. Cuenta la historia que Labruna, cabulero, optó por ocupar el vestuario visitante, ya que decía que el que utilizaba River estaba mufado, ya que el Millonario no salía campeón desde 1957.

A los 9 minutos de la segunda etapa, hay córner para Central. Lo ejecuta Bóveda, el arquero Fenoy corta y sale rápido. Colman recupera en el medio, mete un caño y se la pasa a Aimar. El Negro González ve un espacio por derecha y pica. Aimar mete el pase para el uruguayo, que lanza el centro a media altura, Poy se zambulle e impacta el balón de palomita, venciendo a Fenoy, convirtiendo el 1-0. Central gana en Buenos Aires frente a su eterno rival y clasifica a la final del torneo, acariciando la gloria.

La final fue ante San Lorenzo. Se jugó en Rosario, en la cancha arrendada a la Municipalidad de Rosario, los canallas reventaron la capacidad y cuentan los protagonistas que quedaron más de cinco mil canallas afuera del Estadio sin poder ingresar. A los cinco minutos, el canalla recibe un duro golpe. Scotta marca el primero y pone en ventaja al rival, esto hizo que el canalla vaya con la obligación de buscar el resultado . A los 17 minutos de la primer etapa, Poy recibe de Killer, habilita a Gramajo, y éste toca por debajo del cuerpo del arquero ante su salida y consigue el empate. Seis minutos más tarde, otra vez Poy es protagonista de la jugada. Recibe la pelota contra el banderín izquierdo, desaira a su marcador, se escapa contra la línea de fondo, toca atrás y el Pato Colman remata al gol. El canalla lo da vuelta en apenas seis minutos y se dedicó a contener a su rival y mantener el resultado. Con el pitazo final de Óscar Veiro, Rosario Central se consagraba campeón nacional por primera vez en su historia y le daba su primer título al interior del país.