Derrota que deja secuelas

Fue un domingo para el olvido, con una actuación desastrosa, desde el armado del equipo y la táctica empleada hasta los cambios. El peor partido de la era Montero justo días antes de uno de los encuentros más importantes desde que el uruguayo llegó a Central.

Nadie apostaba porque Banfield venga a Rosario y se lleve una victoria tan abultada del Gigante como terminó sucediendo. No solo los números en el tablero dejan en claro la diferencia entre ambos conjuntos sino también la idea de futbol desplegada en el campo. Por más que Banfield no dominó en la posesión del balón, ni llegó a disparar en una cantidad avispada de veces al arco del Ruso Rodriguez, si se llevó una goleada histórica, ya que hacía 63 años que el conjunto del sur no ganaba en cancha Canaya.

Los primeros minutos fueron positivos para Central, dominaba el balón, ganaba las segundas pelotas y estaba bien parado defensivamente; eso llegó a durar 20 minutos. Luego de la primera desconcentración defensiva de Leguizamon, que tuvo una cantidad incontable de ellas durante los 90 minutos (si, jugó el partido completo), Central se partió, desconcentró y olvido de jugar al futbol.

Gravísimo error táctico de Montero al querer que sus volantes roten constantemente para distraer al rival, lo único que eso logró en los últimos 3 encuentros (frente a los suplentes de San Lorenzo, Temperley y Banfield) fue marear a sus propios dirigidos.

Entre Carrizo, Colman y Gil fueron rotando como una formación de volley por el centro de la cancha, nunca pudieron sacar una mínima ventaja en alguna de las 3 posiciones (izquierda, centro, derecha). Fue llamativo verlo nuevamente a Colman jugando pegado a la línea lateral, gran parte del partido lo hizo por izquierda saliendo siempre desde muy atrás y errando cada una de sus decisiones.

Carrizo estuvo nuevamente en otra órbita porque se lo vio errar pases de un par de metros, simples hasta para un jugador amateur. Llama la atención lo de Pachi, porque es el tercer jugador del plantel con más partidos en Central y en el Gigante, algo que debería servirle de experiencia para levantar su nivel, pero su rendimiento baja domingo a domingo.

Esta especie de rombo que quiere armar Montero en el medio campo, dejando siempre fijo en su posición a Mauricio Martinez (otra vez teniendo un partido regular, siendo uno de los puntos más altos entre tantos bajos) requiere de un generador de juego y dos extremos que sean más wing que volantes internos.

Central presenta exactamente lo opuesto. Quien puede jugar como wing (Carrizo) lo hace suelto por el medio y quienes juegan como volantes internos y tienen menos velocidad y más distribución/creación de juego (Gil y Colman) juegan por las bandas.

Esto no solo repercute en la ejecución ofensiva planeada por el cuerpo técnico, sino también en la defensiva, ya que esos “volantes extremos” no pueden retroceder como si lo haría un wing y así poder apoyar la banda defensiva que le corresponde, por eso ayer tuvo tantos problemas Ferrari con Bertolo y demás.

Leguizamón tuvo un partido para el olvido, perdió como un inexperto en el primer gol y cometió un penal más que infantil (aunque sea dudoso). Como si eso fuera poco, en el tercer gol fue a empujar al hombre y no miro nunca la pelota, por eso Cvitanich lo dejo atrás como si nada. Sin embargo sigue siendo el defensor inamovible para Paolo.  Por errores así, Burgos, Torsiglieri y Gissi perdieron su lugar en el equipo titular.

 

por @CuffaroBruno