Aldo Pedro Poy, profeta en su tierra.

El 14 de septiembre del año 1945 es la fecha elegida, en Rosario pero el lugar exacto era un aviso. Hace 71 años nacía el prócer, Aldo Pedro Poy, a escasas cuadras del Gigante de Arroyito. Nada es casualidad y ya desde la primer bocanada que respiró Aldo Pedro su vida estuvo predestinada. Nací en Arroyito, a tres cuadras de la cancha. Vivíamos en la calle todo el día, nos pasábamos 10 horas ahí jugando. Hasta cerrábamos calles para hacer partidos. Siempre fui hincha de Central. Empecé a ir a verlo a eso de los 10 años. Íbamos con mi papá atrás del arco que da contra avenida Génova y mirábamos los partidos en el alambre. Alrededor de la cancha había una plataforma de unos 7 metros, de ahí empezaban las tribunas de madera o de cemento” contaba Aldo a un medio de Buenos Aires tiempo atrás.

A Poy le gustaba el fútbol, y se le dio la oportunidad de probarse en Central con 17 años. Corría el año 1962 y Aldo Pedro quedaba en las inferiores del auriazul, los designios divinos de aquel 14 de septiembre de 1945 se activaban. “Jugué en la Cuarta Especial y fuimos campeones, después en la Tercera, también campeones. Teníamos a Carnevali, Pascuttini, Hipólito, Raimondo, Ricardo Palma. Ya a los 14 o 15, admiraba con locura al Gitano Juárez. Y a los 19 debuté en Primera. Con el Gitano jugué un par de partidos. Para mí era lo máximo que podía pedir un hincha. No lo hubiera esperado jamás. Fui a jugar porque me gustaba jugar, no pensaba en jugar en Primera. Llegué casi sin proponérmelo ni esperarlo.”
En la temporada del 65, Aldo Pedro Poy debutaba en Primera con el club de sus amores y se iba asentando con el correr de los años incrementando la cantidad de partidos en los que defendería la auriazul en el verde césped.

Tras unos años defendiendo la casaca de su vida, Los Andes lo vino a buscar para concretarlo como refuerzo. Quién mas que Don Ángel Tulio Zof, dirigiendo al milrayitas, podría haber puesto sus ojos en él. “La anécdota que aparece en el cuento de Fontanarrosa es cierta. Cuando me enteré de que me querían vender, en el 70, me escapé a una isla del Paraná. Don Ángel Zof me quería llevar a Los Andes. Teóricamente estaba todo arreglado, faltaba nada más mi firma. Mi papá siempre iba a cazar pajaritos a las islas que están enfrente a la costa. En ese momento, estaban desiertas; vivían nada más que algunos pescadores, pero la gente no cruzaba. Cuando me enteré lo de Los Andes, lógicamente que no me quería ir de Central. Iba caminando por la costa, y justo me crucé con el pescador. Me fui con él unos días. Cuando volví, se había aplacado la cosa, siguieron las conversaciones en un hotel de Rosario. Cuando el presidente vio que yo ponía tantos reparos, me dijo si me quería ir o no. “¡Y, la verdad es que no!”, le dije. Al poco tiempo, llegó Zof a Central.”  La historia recorrió el mundo y se grabó a fuego en todos los canallas, un jugador amaba tanto los colores que se fugó a una isla para no ser vendido, alguien que siente la camiseta como cualquier de nosotros. Sólo con ver como se le iluminan los ojos a nuestros viejos o abuelos al recordar la heroica muestra de amor de Aldo Pedro Poy es suficiente.

La divinidad canalla le tenía preparado más actos a Poy. El 19 de Diciembre de 1971 se jugaba en cancha de River la SemiFinal del Torneo Nacional y Rosario Central enfrentaba nada más y nada menos que a su enemigo histórico, los usurpadores de terrenos municipales. El día previo se asomó por unos de los balcones del Hotel donde concentraba el plantel y unos hinchas gélidos que pasaban por la calle lo reconocieron e insultaron, Aldo Pedro contestó “subí tranquilo, que le vamos a ganar y les voy a hacer el gol”, el prócer estaba tranquilo y seguro.

 “A mí me gustaba poner nerviosos a los arqueros. Y venía jugando así con el arquero de ellos. “Prepará la cámara que ahora hago el gol”, le dije al fotógrafo antes del córner. Llegó el centro, Fenoy la agarra y saca rápido, la para Pascuttini, la juega para Colman, se la da a Aimar, abre para el Negro González, tira el centro y yo hago el gol.” contaba, con lujo de detalles, tiempo atrás un Aldo Pedro Poy que no olvida ni un segundo de aquella jugada. El relato radial confirma su historia, Colman toca al Cai Aimar. este cede para el histórico negro González quien como un puntero derecho envía un centro puñal al corazón del área, un Aldo Pedro Poy se eyecta de los suelos en forma de paloma para fusilar de cabeza al arquero rival y poner el 1-0 final. No sólo hizo un gol, hizo una historia. El designio divino se había cumplido en su máxima expresión. Además sirvió de inspiración de otro grande, Roberto Fontanarrosa, quien escribiera un cuento de ficción llamado “19 de diciembre de 1971” que narra la historia del viejo Casale y es más que recomendado para el canalla que nunca lo leyó.

La Palomita es el gol más festejado, desde 1971 se realiza todos los 19 de Diciembre. “La celebración arrancó un par de días después, en la puerta de un bar, que curiosamente se llamaba Polo Norte. Salimos campeones en la cancha de Newell’s y festejamos en el Polo Norte. Parece un chiste. Estaban los dirigentes, Labruna, el cuerpo técnico, y los muchachos de la OCAL. La recreación de la palomita se hizo en el primer aniversario, en un arco medio improvisado. Acepté de una, nunca pensé que la importancia iba a ser tan grande. Y no paramos más.” aseguraba nuestro prócer a El Gráfico. Claro, el canalla derrotaba a Nievels en la Semi y en la Final se coronaba campeón por primera vez de un Torneo Nacional AFA haciendo historia.

Tras ese gran torneo y la palomita que recorrió el mundo, las ofertas no tardaron en llegar. “No me quise ir al principio, pero tampoco al final. Ya después de la palomita, tuve ofertas del Paris Saint-Germain y del Celta. Pero no. En el 73 salimos campeones, había un representante que vino con los pasajes para viajar, y yo no me quise ir, me iba a casar el 2 de enero. Me parecía importante quedarme con mi gente y ganar un poco menos de dinero. La diferencia no era la que hay hoy, ojo, yo soy de los que piensan que ahora los jóvenes tienen que irse. El casamiento fue una locura. Había una columna humana de 6 cuadras enfrente de la iglesia Perpetuo Socorro, en la avenida Alberdi, que tiene como 15 metros de ancho. Bombos, policías, todo bloqueado, la Iglesia prácticamente tomada. “Los caso en 5 minutos porque me están rompiendo todo”, me dijo el cura. Se subían a los confesionarios, algunos se llevaban pedazos de los bancos y de los santos como souvenir. Una cosa de locos. El padre me quería hacer salir por atrás. “No, mire que si yo salgo por atrás, le van a quemar la iglesia”, le dije. Y salimos por adelante, entre toda la gente. Un amigo metió primera entre la multitud y se escuchaba taca-taca tacataca. ¡La de pies que habremos pisado!”

Como bien cuenta en su relato, no sólo fue campeón nacional en 1971, también ganó su segundo campeonato nacional en 1973 bajo la batuta de Carlos Timoteo Griguol. Allí, Rosario Central clasificó segundo en su zona igualando en puntos con Atlanta. Clasificó al Torneo Final junto con Atlanta, San Lorenzo y River ganadores de la otra zona. El canalla sumó 5 puntos en la Zona Final y se consagró campeón en ese año.

Aldo también llegó a la Selección Argentina, jugó dos partidos y fue convocado para disputar el Mundial 1974 en Alemania. Poco después, en otro clásico rosarino, tuvo la mala fortuna de chocar con Zanabria y lesionarse una de sus rodillas. Tras operarse por segunda vez decidió retirarse en el club de sus amores, toda su vida con la casaca auriazul y nada más. De 1965 a 1974, las diez temporadas que jugó siempre lo hizo con la casaca de Rosario Central. Marcó 67 goles lo que lo tiene en la Tabla de los máximos goleadores del Club y disputó más de 300 encuentros.

El tipo nunca se besaba la camiseta, “era mucho más importante gritar un gol o festejar un triunfo, pero ahora veo jugadores que se besan las camisetas de todos los clubes en los que juegan. Algunos ya se besaron la camiseta de 7 u 8 equipos. La camiseta se la tienen que besar los hinchas, que no se la pueden poner para jugar”. Claro cuando jugaba, claro en la actualidad, Aldo Pedro Poy pertenece a una especie no muy fácil de encontrar. Profeta en su tierra.